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¿Cómo pedir perdón sin dar chocolates? Así lo hizo Nat Geo.

A las marcas al igual que a los novios, les conviene más decir la verdad y dar la cara, que negarlo todo hasta la muerte. Y es que uno siempre se termina dando cuenta de la verdad y más en la era del internet –donde nada permanece oculto demasiado tiempo-. 

Por ejemplo, ¿qué prefiere? ¿que su novi@ le diga: "la cagué hace un buen tiempo, pero me di cuenta que no hice lo mejor y ahora quiero remediar mi error..."? ¿o prefiere enterarse por un chat o un amigo? Obvio prefiere que le cuenten, porque solo ese acto hará que usted respete más a esa persona y además, podrá cambiar el rumbo de la situación. Piénselo, seguro es más fácil que usted lo perdone porque se sinceró a que si lo atrapa infraganti y fingiendo inocencia.  


Fotografías de C.P. Scott; H.E. Gregory; tomadas de National Geographic - The Race Issue


Fotografía de Frank y Helen Schreider; tomadas de National Geographic - The Race Issue

Incluso durante la segunda mitad del siglo XX era usual para la revista publicar fotos con textos que mostraban a las personas nativas de islas como Timor –"incivilizados" según sus propias palabras– aparentemente fascinadas con las tecnologías occidentales, que llegaban a esos lugares gracias a quienes National Geographic llamaba "civilizados".

Pero a diferencia de un mal novio, Nat Geo prefirió dar la cara y recopilar artículos salpicados por la discriminación en los últimos 130 años y reconocer sus gravísimos errores. Se dieron cuenta que si iban a hablar de la raza en su edición de abril, no podían hacerlo sin aceptar su pasado racista. Y como si fuera poco reconocerlo, consiguieron un historiador que reconstruyera todo ese pasado oscuro, que cualquier otro preferiría dejar archivado, y lo hicieron su edición especial durante ese mes. ¡Eso es tenerlas y bien puestas!

Ganarse el respeto y admiración de las personas es otro cuento en estos tiempos, ya la gente no copia de cualquier marca y, mentir es como tapar el sol con un dedo. Sea como Nat Geo, que se atrevió a desnudarse sin pudor y así logró que perdonaran su horrible pasado, y sea menos como el novio infiel al que cogen con las manos en la masa andando en cucos por toda la casa.