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Una marca de chocolates que odia San Valentín

¿Qué tal los que todavía celebran meses? Qué obligación tan brava pensar en dar un detalle mejor que el del mes pasado; por eso es que las relaciones hoy se acaban rapidito, tan pronto el regalo deja de sorprender o a uno de los dos se les olvida ¡téngase! ¿Y es que cómo no odiar San Valentín? Es otra de las tradiciones absurdas y sin sentido que seguimos celebrando, poniéndole fecha al amor y creyendo que solo hay una oportunidad al año para demostrarlo.

Y no señores, no es solo Colombia el lugar donde encontramos cosas que carecen de sentido, basta con pegarnos un viajecito hacia Japón y escuchar de una tradición llamada Giri Choco o en español obligación de chocolate, en la que las mujeres están moralmente obligadas a darles chocolates a sus compañeros de trabajo para agradecerles por su apoyo, sí leyeron bien, obligadas. Imagínese mínimo diez compañeros de trabajo ¿qué hace uno ahí? ¿ahorra? ¿se endeuda? o ¿renuncia? Y es que si el simple nombre de la tradición enfurece, ahora piense en tener que sacar de su quincena para agradecerle a un man que si lo saludó dos veces fue mucho y que si le ha ayudado en algo es a detener el ascensor. 

Uno creería que lo más normal es que las marcas de chocolates hagan promociones, descuentos y campañas en estas fechas para que las mujeres puedan comprar sus regalitos –tan bellos-. Pero ojo a esto, Godiva, una marca de chocolates ultra mega deliciosa -que seguro habrá escuchado pero nunca ha podido comprar- con más de 450 tiendas en todo el mundo, se paró en la raya y les dijo a las mujeres de Japón que no compraran chocolate y las liberó de esta obligación, invitando a la sociedad a dejar que el corazón sea el que decida a quién darle un regalo, ¡qué grandes!.

No es fácil como marca atreverse a decir que no le compren y más en una fecha tan importante, habíamos calculado alrededor de diez regalos por mujer ¡un golazo en ventas! Sin embargo, esta es otra lección de la tendencia Brutalmente Honesto, que nos invita a renunciar a algunas puertas para poder abrir otras, como lo hizo Godiva.